Ser humano y mujer, ni más ni menos.

El acto de leer es el remanso de paz que nos rescata de la invasión del modelo propagandístico, organizado para el mensaje masivo, inspirado en intereses de distinto carácter, desde el objetivo económico hasta el social y político. El acto de leer, en cambio, significa la peregrinación por las solitarias cumbres de la imaginación y del silencio. En esa serenidad del espíritu se establece el vínculo entre un emisor y un receptor, entablado a través del pensamiento.

El próximo pasado martes 23 de abril, celebramos el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. Esta propuesta de la UNESCO tuvo la intención de inmortalizar la fecha de la catástrofe literaria que significó la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, acaecida el 23 de abril de 1616.
Ese mismo día, pero del año 2019 la escritora uruguaya Ida Vitale recibió, este martes 23 de abril, el Premio de Literatura Miguel de Cervantes 2018. Alcalá de Henares fue el lugar de la celebración, presidida por los reyes Felipe VI y su esposa.
La poetisa, de 95 años, continúa leyendo y escribiendo como lo ha hecho siempre en su larga y fructífera vida. Cabe afirmar que, por esta razón, ejerce un lúcido juicio crítico; es diestra receptora de emociones, y reconoce al otro en toda su alteridad. Es admirable ejemplo de vida y claro exponente de lo que Séneca recomienda en sus “Cartas a Lucilo”, titulado “Bienes de la vejez”: “Acojamos la vejez con un abrazo y amémosla con serenidad; está llena de deleites si sabes usarla.”

En este poema, su reflexión sobre el valor del libro, plasma la idiosincrasia cultural de la literata.

Libro

Aunque nadie te busque ya, te busco.
Una frase fugaz y cobro glorias
de ayer para los días taciturnos,
en lengua de imprevistas profusiones.
Lengua que usa de un viento peregrino
para volar sobre quietudes muertas.
Viene de imaginaria estación dulce;
va hacia un inexorable tiempo solo.
Don que se ofrece entre glosadas voces,
para tantos equívoco, se obstina
en hundirse, honda raíz de palma,
convicto de entenderse con los pocos.

Siguiendo las estadísticas, se podría afirmar que el Premio Cervantes es mezquino con las escritoras y los autores uruguayos. Sin embargo, con Ida Vitale, ha sido justo el galardón que la convirtió en la quinta mujer en recibir el Premio y el segundo autor uruguayo, después de Juan Carlos Onetti, en 1980. Ambos integrantes de la Generación del 45. Y el destino ha querido ironizar la situación creada por el ministro de Educación Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, quien propuso, en el Congreso, la declaración de 2019 como Año Internacional del Español, pero solo de España, excluyendo a los países hispanoamericanos.
En esta instancia, el Rey ha reivindicado la universalidad del español, «una lengua tan propia de América como de España». Y esa universalidad «nos acoge como miembros de una gran familia y se manifiesta con toda su plenitud en la lengua literaria desde hace siglos».
Y, al final de su discurso, nuestra poetisa agregó: “Querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí, a este lugar, y meterme a hablar de Cervantes …” a continuación, con mesuradas palabras discordó con la opinión de “EL Manco de Lepanto” acerca de la soberbia de los poetas. Modesta en el aserto, la que con orgullo proclama:

Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Por Celeste Paiva

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