ORSI ANTE LA ONU CUESTIONÓ EL BLOQUEO ECONÓMICO A CUBA Y LLAMÓ A CONSTRUIR LA PAZ

El presidente Yamandú Orsi compareció este jueves ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde centró su intervención en la defensa de la paz, el diálogo entre las naciones y la necesidad de fortalecer el papel de los organismos multilaterales.

Orsi comenzó su discurso saludando al pueblo estadounidense en el marco de las celebraciones por los 250 años de su independencia. “Nosotros heredamos 50 años después sus estandartes”, señaló.

Posteriormente, definió a Uruguay como “un país joven pero con tradiciones profundamente arraigadas” y afirmó que la palabra “paz” define “buena parte de nuestra vocación como país”.

En ese sentido, aseguró que Uruguay continuará aportando recursos humanos a las diferentes misiones de paz de Naciones Unidas que se despliegan en distintas partes del mundo.

“Hombres y mujeres uruguayos pueden dar testimonio del valor que esta herramienta tiene a la hora de aliviar el sufrimiento y de garantizar el respeto por la vida humana de las poblaciones más indefensas”, afirmó.

El mandatario sostuvo que “la construcción de la paz nunca se termina”, que no puede darse por garantizada y que cada generación tiene la responsabilidad de volver a construirla.

En ese marco, afirmó que “no hay sufrimientos que importen más que otros” y se refirió particularmente al sufrimiento que, según expresó, provoca “un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”.

Orsi también sostuvo que pararse de un lado de un conflicto “no contribuye necesariamente a resolverlo”, sino que “muchas veces profundiza divisiones”.

“El compromiso de Uruguay es otro: buscar caminos de entendimiento, abrir espacios de diálogo y contribuir a que encuentren una salida pacífica”, señaló.

“La paz exige algo más difícil que tomar partido, exige trabajar para que ese enfrentamiento pueda terminar lo antes posible”, agregó.

Durante su intervención, Orsi afirmó que la diversidad de ideas y la cohesión que caracterizan a Uruguay pueden constituir también un aporte para la comunidad internacional.

El presidente describió el escenario mundial como “particularmente difícil”, señalando que la desigualdad extrema continúa siendo una de las grandes amenazas para la convivencia, mientras la pobreza sigue privando a millones de personas de oportunidades básicas y las guerras continúan destruyendo vidas, comunidades y esperanzas.

En ese contexto, sostuvo que mientras se discute sobre crecimiento, tecnología, inteligencia artificial, transición energética y nuevas formas de producción, millones de personas continúan enfrentando necesidades básicas.

“Cómo alimentar a sus hijos, cómo acceder a una vivienda, cómo conseguir un empleo o cómo vivir mañana sin miedo”, enumeró.

“El desarrollo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas, la economía tiene sentido cuando está al servicio de la sociedad, la tecnología tiene sentido cuando amplía nuestras libertades y nuestras oportunidades”, afirmó.

Y agregó: “La política tiene sentido cuando es capaz de transformar la realidad para llevar felicidad a nuestra gente”.

Orsi sostuvo que “el deseo de cambiar es quizás uno de los testimonios más profundos de nuestra libertad”, aunque señaló que también es necesario contar con los medios para transformar aquello que se quiere cambiar en beneficio de toda la comunidad.

Más adelante afirmó que “somos una humanidad que se está haciendo” y que la paz “no es una utopía”, sino “un trabajo permanente”.

“Ningún conflicto se resuelve definitivamente con más conflicto. Ninguna sociedad se vuelve más segura cuando la desesperanza se convierte en norma. Ningún país puede construir su bienestar de manera aislada”, expresó.

En esa línea, reafirmó que la ONU tiene cada vez más razón de existir, aunque sostuvo que debe evolucionar al ritmo de los cambios geopolíticos.

Por eso llamó a cada una de las naciones a ser “parte activa” de la organización “en la máxima medida que sus capacidades les permitan”.

El presidente uruguayo también se refirió al respeto de las fronteras y las identidades de los pueblos.

“Las fronteras de los países no pueden depender de las veleidades humanas, sí deben ser protegidas y respetadas por ser los límites definidos para mantener identidades y idiosincrasia y sentido de pertenencia de sus respectivas poblaciones”, afirmó.

En el mismo sentido, señaló que la humanidad no puede “seguir siendo rehenes de la voluntad de unos pocos países que se pueden contar con los dedos de una mano”.

En el cierre de su intervención, Orsi sostuvo que “la mayor esperanza” está en que la humanidad continúa negándose a considerarse definitivamente hecha.

“Podemos cambiar, aprender, construir y podemos elegir la paz”, afirmó.

Finalmente, cuestionó que la tribuna de Naciones Unidas sea utilizada solamente para acusar y atacar.

“Poco aporta a los objetivos de la ONU utilizar solamente esta tribuna para acusar y atacar. El fuego no precisa más combustible. Aprovechemos mejor esta instancia y démosle otra oportunidad a la paz”, expresó.

Y concluyó con una referencia a las relaciones entre los países: “Porque la relación entre Estados, como la relación entre las buenas personas, trae felicidad si evitamos andar a los golpes o a los codazos”.

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