En el barrio Pintadito, la biblioteca solidaria continúa siendo un faro de compromiso, educación y contención comunitaria. Al frente de este espacio se encuentra Ana Gallinal, una referente barrial que, año tras año, sostiene un proyecto nacido del esfuerzo colectivo y el amor por los libros.
En este comienzo de año, la biblioteca atraviesa un proceso de renovación. Aprovechando la licencia anual del equipo, se llevan adelante tareas de fumigación, limpieza y reorganización del material. “Los libros necesitan cuidados permanentes”, explica Gallinal, quien remarca la importancia de preservar el acervo para las nuevas generaciones.
El trabajo no se detiene. Mientras se clasifican los ejemplares y se retiran aquellos que ya quedaron obsoletos, la comunidad sigue acompañando. Las donaciones continúan llegando, no solo en forma de libros, sino también de ropa y otros elementos que luego son redistribuidos entre quienes más lo necesitan.
El reconocimiento obtenido en 2016 como finalistas de Destacados Solidarios marcó un antes y un después. Desde entonces, la biblioteca se consolidó como un referente comunitario, trascendiendo las fronteras del barrio.
Durante el verano, el espacio cobra especial relevancia para niños y adolescentes que buscan una alternativa al ocio digital. Aunque los celulares dominan la escena actual, aún hay quienes eligen sumergirse en la lectura. Y durante el año lectivo, la biblioteca cumple un rol fundamental como apoyo educativo.
“Muchos de los chiquilines que pasaron por acá hoy son maestros o profesores”, dice Gallinal con orgullo. Historias de superación que confirman que, en Pintadito, los libros siguen siendo una herramienta poderosa para construir futuro.