El ciclista Juan Sinforoso regresó a Artigas en el marco de una nueva edición de las 500 Millas del Norte, en una visita cargada de emoción y gratitud, luego del grave accidente que sufrió el año pasado durante la competencia y que conmovió a toda la comunidad.
Su historia trascendió lo deportivo y generó una fuerte empatía en la población, incluso entre quienes no siguen habitualmente el ciclismo. A raíz de aquel episodio, Sinforoso recibió atención médica en el departamento y, según expresó, el apoyo fue determinante en su recuperación.
“Fue un momento muy difícil, no solo para mí, sino también para mi familia y mis compañeros de equipo”, recordó. En ese sentido, destacó el papel del personal de salud y de quienes lo acompañaron durante su internación. “Artigas me abrió las puertas, me salvó la vida. Estoy completamente agradecido con todos, con el CTI, con cada persona que estuvo”, afirmó.
El ciclista no dudó en definir al departamento como “su segunda familia”, subrayando el respaldo que sintió en todo momento, incluso estando lejos de su entorno más cercano. “Nunca estuve solo. Eso fue muy importante para mí”, sostuvo.
A casi un año de aquel episodio, Sinforoso volvió a competir con un objetivo claro: completar la prueba. “Para mí, terminarla ya es suficiente. Vengo por la revancha, a dar lo mejor y también a apoyar a mis compañeros de equipo”, explicó.
Consultado sobre la exigencia de la competencia, reconoció que se trata de una prueba dura, aunque destacó su atractivo deportivo. “Es difícil, pero es una carrera muy linda y todo es posible”, señaló.
Finalmente, envió un mensaje a la comunidad artiguense, a la que volvió a agradecer por el cariño recibido. “Mi único mensaje es de agradecimiento. Si fuera por mí, estaría todo el día con la gente. Voy a tratar de visitar a todos los que pueda y compartir un lindo momento”, expresó.
Su regreso no solo marca un nuevo desafío deportivo, sino también un reencuentro con una ciudad que lo acompañó en uno de los momentos más difíciles de su vida.