En un esfuerzo constante por el bienestar animal y la reducción de la población callejera, la organización SOS Animal continúa con su programa de castraciones gratuitas en distintas localidades del departamento. Karina Pérez, representante de la institución, brindó detalles sobre las recientes jornadas de esterilización y los desafíos que enfrentan.
Recientemente, el equipo de SOS Animal realizó una jornada de castraciones en la localidad de Sequeira, donde se esterilizaron 44 animales, entre perros y gatos.
«Estamos muy contentos con la respuesta de la comunidad. Agradecemos especialmente a Paula Fraga, quien nos ofreció su casa para llevar a cabo las castraciones y coordinó con los vecinos interesados», señaló Pérez.
El cronograma de actividades sigue su curso. Este sábado, SOS Animal se trasladará a Colonia Palma y luego continuará con intervenciones en Guayubira, Diego Lamas, Bernabé Rivera y, en caso de confirmarse, también en Quaro.
«Todo esto lo hacemos con fondos propios de SOS Animal. Es un gran esfuerzo, ya que hasta el momento no hemos recibido apoyo del Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). Afortunadamente, nuestra tesorera aseguró que se destinarán todos los recursos disponibles para seguir adelante con las castraciones», explicó.
Pérez destacó que la organización podría ser la única en el país que actualmente está ofreciendo castraciones gratuitas financiadas íntegramente con sus propios recursos.
«Queremos que la gente aproveche esta oportunidad, porque castramos sin costo hasta que se acaben los fondos. Esto es fundamental para evitar la reproducción descontrolada y sus graves consecuencias», agregó.
El impacto de la interrupción en las castraciones puede ser devastador. «Si dejamos de castrar por unos meses, la cantidad de cachorros que nacen aumenta drásticamente. Esto se traduce en más abandonos, más maltrato y más animales deambulando por las calles o siendo dejados en carreteras», explicó Pérez. Además, lamentó la irresponsabilidad de algunas personas que no toman medidas para evitar la reproducción de sus mascotas. «En lugar de controlar el celo de sus perras, las dejan preñadas y luego abandonan a los cachorros, y en ocasiones incluso a la madre. Estas crías terminan muriendo atropelladas o de hambre».
Pese a las dificultades, la solidaridad de la comunidad juega un rol clave. «Mucha gente se preocupa y convence a sus vecinos para que castren a sus animales. También contamos con el apoyo de voluntarios, como Valentina, que hace un gran trabajo», destacó Pérez.
Desde SOS Animal insisten en que la solución no solo pasa por castrar, sino también por la acción de las autoridades. «Es fundamental que se implementen multas para quienes abandonan o descuidan a sus animales. No sirve de nada que castramos a 10.000 animales si no hay sanciones y educación para la población», enfatizó.