El profesor Robert Francia volvió a asumir un año más el desafío de encarnar al General José Gervasio Artigas en el ya tradicional Campamento del Ayuí, una actividad que reúne a cientos de estudiantes, docentes y familias de todo el departamento. Pese al mal tiempo, la jornada se desarrolló con gran entusiasmo y con un marco de público que reafirma el valor educativo y simbólico de esta propuesta.
“Estamos muy contentos por haber llegado junto con la lluvia, un año más con la responsabilidad de representar al General. Tratamos siempre de incorporar cosas nuevas, de estudiar más, de mejorar la indumentaria y de mantener viva la esencia del personaje”, comentó Francia.
El docente explicó que su participación requiere una preparación especial, que incluye investigación, lectura y análisis de la figura del prócer. “Todos los años intentamos estudiar un poco más, rescatar frases, incorporar detalles que ayuden a transmitir el sentimiento patrio. Buscamos que cuando se grite el ‘¡Viva la Patria!’, se sienta realmente desde el alma”, afirmó.
El Campamento del Ayuí fue declarado de interés educativo nacional por ANEP y recientemente obtuvo también la declaración de interés ministerial del MEC. Este reconocimiento refuerza la importancia de la iniciativa, que se ha consolidado como la mayor actividad educativa del país en su tipo.
“Es una marcha que pretende salir todos los años y siempre tratamos de sumar cosas nuevas: indumentaria, carretas, caballos… Este año incluso agregamos un concurso de cuentos para las instituciones participantes”, señaló el profesor.
La organización del evento implica una labor intensa que se extiende durante todo el año. “Hay un gran trabajo detrás, con una comisión que planifica desde el inicio, visitando los liceos e incentivando a los estudiantes a participar. Los profesores adscritos, directores y padres colaboran en todo: desde la preparación de la vestimenta hasta las autorizaciones y los concursos”, explicó.
Según Francia, más de mil estudiantes participaron en esta edición, además de docentes, escuelas y familias. “Hasta anoche seguían llegando fotos de grupos terminando sus trajes para que fueran lo más fieles posible a la época. Es impresionante el compromiso que se genera”, destacó.
Consultado sobre la evolución del proyecto, el profesor reconoció que en sus comienzos nadie imaginaba la trascendencia que alcanzaría. “No pensábamos que iba a llegar a tanto. Hoy recibimos felicitaciones desde distintas partes del país, y eso nos llena de orgullo, pero también nos genera más responsabilidad. Cada año tenemos que innovar, agregar elementos, y hacer que esta tradición siga creciendo.”
El campamento no se limita a la marcha. En cada parada, diferentes instituciones presentan representaciones artísticas y culturales. “Los liceos del departamento preparan danzas, payadas y actividades que le dan un valor agregado al evento. Es una verdadera fiesta educativa y cultural”, remarcó Francia.
La jornada culmina con un almuerzo compartido, símbolo del espíritu de unión que caracteriza la actividad. “Cada institución aporta algo para que los estudiantes estén cómodos. Los padres también colaboran: algunos preparan el asado, otros el guiso carretero. Desde temprano están haciendo fuego y organizando todo para recibir a los jóvenes. Es una muestra del compromiso y la alegría con que se vive este día”, concluyó el profesor Francia.