La profesora Mara Sosa, integrante del colectivo Pro Sitio, se refirió a la situación de la violencia de género en Uruguay tras conocerse un nuevo caso de feminicidio ocurrido en la ciudad de Artigas. En diálogo con la prensa, la activista expresó su preocupación por la persistencia de estos hechos y señaló la necesidad de profundizar el debate social sobre los derechos humanos y la dignidad de las mujeres.
Sosa recordó que durante las actividades realizadas en el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, distintas organizaciones feministas del departamento desarrollaron instancias de reflexión, movilización y sensibilización sobre la problemática de la violencia de género. Sin embargo, lamentó que en las últimas horas se haya registrado un nuevo caso de feminicidio en el departamento, un hecho que calificó como “de enorme crueldad” y que vuelve a poner el tema en el centro de la agenda pública.
En ese sentido, mencionó datos de informes internacionales que reflejan la magnitud del problema. Según explicó, un reporte difundido a fines de 2025 indica que en Uruguay ocurre un feminicidio o un intento de feminicidio cada 11 días, lo que representa más de dos casos por mes en un país de poco más de tres millones de habitantes.
Además, citó otro dato que consideró alarmante: el 76,7 % de las mujeres uruguayas mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia de género. “Es una cifra terrible y muestra que estamos frente a un problema estructural que atraviesa a toda la sociedad”, afirmó.
La referente de Pro Sitio explicó que desde el colectivo trabajan en la promoción de los derechos humanos y en la educación sobre la dignidad humana, entendida como un valor fundamental con el que nacen todas las personas. “Cuando hablamos de derechos —el derecho a la vivienda, a la educación o a la salud— en realidad hablamos de normas que se crearon para preservar algo básico: la dignidad humana”, sostuvo.
No obstante, Sosa reconoció que uno de los mayores desafíos es encontrar la forma de transmitir ese mensaje a la sociedad de manera efectiva. “A veces sentimos que todavía no encontramos la llave para que la gente comprenda que desde el momento en que nacemos tenemos dignidad y que esa dignidad debe ser respetada”, señaló.
Durante la entrevista, también planteó una reflexión más profunda sobre los orígenes culturales de la desigualdad entre hombres y mujeres. Comentó que recientemente leyó la novela “Mil soles espléndidos”, ambientada en Afganistán, lo que la llevó a reflexionar sobre cómo distintos factores históricos, culturales y religiosos han influido en la construcción de los vínculos entre hombres y mujeres a lo largo del tiempo.
“Tenemos que animarnos a discutir los orígenes de estas relaciones de poder. No podemos seguir callando o actuando como si nada pasara. Incluso si el número de casos fuera menor, si hay una sola mujer víctima de feminicidio, ya es demasiado”, expresó.
Finalmente, la activista insistió en la necesidad de seguir trabajando en la concientización social y en la defensa de los derechos humanos, para prevenir la violencia y construir relaciones más igualitarias en la sociedad.