En los últimos días, comerciantes de la zona de Plaza Batlle expresaron su malestar ante los cierres dispuestos por el Cuerpo Inspectivo de Tránsito de la Intendencia Departamental. Las medidas, tomadas como respuesta a reiterados reclamos vecinales por ruidos molestos, encendieron el debate entre la necesidad de mantener el orden y la afectación a la actividad comercial nocturna.
Carlos Fagúndez, director del Cuerpo Inspectivo de Tránsito, explicó que las decisiones tomadas no fueron arbitrarias ni repentinas. «Días atrás mantuvimos una reunión en el despacho de la señora Intendenta, donde vecinos de la zona presentaron un expediente con firmas, solicitando acciones concretas ante la problemática generada por el exceso de ruidos los fines de semana», explicó Fagúndez. «Nos hablaron de dificultades reales para la convivencia, principalmente los días viernes, sábado y domingo».
A partir de ese reclamo ciudadano, la comuna decidió avanzar en medidas de control más estrictas. Entre ellas, se incluyó el cierre del tránsito en torno a la plaza en determinados horarios, buscando mitigar las aglomeraciones de vehículos con escapes libres, música a alto volumen y conductores que ponen en riesgo la seguridad de peatones y residentes.
Sin embargo, estas acciones generaron la inmediata reacción de algunos comerciantes. Uno de ellos, en particular, trasladó su queja directamente al cuerpo inspectivo. «Lo escuchamos, lo recibimos y coordinamos una instancia de diálogo. También él es víctima de esta situación, porque reconoce que las aglomeraciones de jóvenes no solo generan ruido, sino también disturbios frente a su local», relató el jerarca municipal.
Fagúndez aclaró que las medidas serán ajustadas para no perjudicar de manera desproporcionada a ningún actor. “Toda acción provoca una reacción. Por eso, cuando se toman decisiones desde el Estado, hay que buscar siempre un equilibrio. En este caso, entre los derechos de los vecinos a descansar y los de los comerciantes a trabajar”, sostuvo.
Consultado sobre cómo se enfrentará la problemática de fondo –las motos con escapes libres y los autos circulando a alta velocidad en zonas céntricas–, Fagúndez aseguró que ya se han logrado avances. «Hemos logrado reducir notablemente los ruidos molestos. Más de diez vehículos fueron sancionados solo en los últimos días. El trabajo está respaldado por operativos y datos concretos».
No obstante, reconoció que el fenómeno de las picadas ilegales y las conductas temerarias en la vía pública excede las competencias exclusivas del cuerpo inspectivo. «Es una situación que requiere un trabajo coordinado entre la Intendencia, la Jefatura de Policía y la Fiscalía. Hemos propuesto avanzar en tareas de inteligencia para identificar a quienes protagonizan estas maniobras peligrosas. El problema es que muchas veces, ni inspectores ni policías pueden iniciar persecuciones sin poner en riesgo a terceros».
Las zonas más conflictivas actualmente son la denominada “Zona 40” y el Bypass, donde las autoridades detectaron carreras clandestinas, muchas veces organizadas a través de redes sociales. «Intervenimos, dispersamos a los participantes, pero rápidamente se trasladan a otro punto. Es como el juego del gato y el ratón», graficó Fagúndez.
Ante este panorama, el director hizo un llamado a construir un mensaje más contundente desde el Estado. “Hay que enviar una señal clara, coordinada y firme desde la Intendencia, la Policía y la Fiscalía. Solo así se podrá recuperar el orden sin afectar innecesariamente a quienes cumplen las normas”.