UNA MADRE ENTREGÓ LA MOTO DE SU HIJO A INSPECTORES DE TRÁNSITO

Carlos Fagúndez, encargado del Cuerpo Inspectivo de Tránsito de la Intendencia de Artigas, relató un hecho poco común que lo marcó en sus casi cuatro décadas de trabajo. Una madre, preocupada por la seguridad de su hijo, decidió entregar voluntariamente la motocicleta que éste utilizaba, al considerar que representaba un serio riesgo.

“En 39 años es la segunda vez que me sucede algo así”, comentó Fagúndez, quien destacó la actitud de la mujer. “Ojalá existieran más madres y padres como ella. Siempre decimos que la responsabilidad en el tránsito empieza en la casa, en la educación, en la familia. En este caso la patria potestad se ejerció como corresponde”.

El funcionario explicó que la madre se presentó angustiada, temiendo que su hijo pudiera verse involucrado en un siniestro grave. “No quería verlo sufrir un accidente ni perder la vida. Ese gesto nos llamó poderosamente la atención”, subrayó.

Sobre el estado del vehículo entregado, Fagúndez detalló que la moto se encontraba en condiciones muy precarias. “No estaba en condiciones de circular en la vía pública. Será sometida a peritaje para determinar su procedencia, porque incluso podría tratarse de un vehículo hurtado. No necesariamente el joven estaba involucrado en ese hecho, pero muchas veces se compran motos de dudosa procedencia sin conocer su situación legal”.

El inspector enfatizó que más allá de la procedencia del birrodado, lo importante es que se sacó de circulación un peligro menos en las calles de la ciudad. El conductor, además, sería menor de edad, lo que refuerza el gesto de la madre.

“Este tipo de actitudes son para destacar. No solo se evita un siniestro y una posible tragedia familiar, sino también sanciones económicas. Siempre decimos que la peor multa no es la que aplica la Intendencia, sino la que impone la vida cuando ocurre un accidente: cuando un hijo queda postrado en una cama, cuando la familia se destruye en discusiones y culpas”, reflexionó.

Fagúndez concluyó exhortando a los padres y madres a estar atentos y a asumir un rol más activo en la educación vial de sus hijos: “Las motos que vemos levantando ruedas, corriendo en las calles, salen de un hogar. En cada casa hay un padre, una madre, un abuelo. Alguien debe hacerse responsable. La educación en tránsito empieza ahí, en la familia”.

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