WILFREDO CORREA: LAS PARTIDAS A LOS EDILES NO SON UN SALARIO

En medio de la polémica generada en las últimas horas por las partidas que reciben los ediles de la Junta Departamental de Artigas, Wilfredo Correa, edil del Partido Colorado, brindó una extensa explicación sobre el funcionamiento de los fondos, el trabajo legislativo y la importancia del rol departamental dentro del sistema democrático.

El tema estalló luego de declaraciones de otro edil que comparó las partidas legislativas con los salarios de directores de la Intendencia, generando una oleada de críticas en redes sociales y posicionamientos de vecinos y actores políticos. En ese contexto, Correa —quien atraviesa su primera legislatura— aseguró que se está discutiendo de manera superficial un asunto complejo y que la opinión pública muchas veces desconoce cómo se realiza el trabajo territorial de los representantes.

Correa comenzó explicando la naturaleza de estas partidas, cuya existencia ha generado debates cada vez que se discute el presupuesto departamental:

“Los ediles no cobramos un salario. La Constitución dice que el cargo es honorario, y así es. Las partidas que recibimos no son un sueldo: están dentro del presupuesto y son un apoyo para poder movernos y hacer gestiones por la gente”.

El edil insistió en que los traslados, alojamiento, combustible y alimentación necesarios para realizar gestiones representan un gasto que una persona de ingresos modestos difícilmente podría asumir.

Recordó una entrevista radial realizada hace años, cuando aún no ocupaba cargos públicos:

“Me preguntaron cómo financiaba mis gestiones y yo dije: ‘de mi bolsillo’. Pero no todos pueden. Un viaje a Montevideo puede costar 15 o 20 mil pesos. Un edil que gana 20 mil pesos por mes en su trabajo no puede costearlo”.

Correa subrayó que las partidas son esenciales para garantizar igualdad de condiciones entre ediles, independientemente de su situación económica.

El edil detalló que, por su experiencia tanto profesional como política, comprobó que el trabajo presencial es fundamental:

“Las soluciones se logran cara a cara. No es lo mismo un Zoom que sentarse con una autoridad, conversar, plantear un caso, tomar un café y destrabar un problema. Hay trámites y gestiones que solo se resuelven así”.

En ese sentido, indicó que la Junta provee transporte a las comisiones cuando las salidas son colectivas, pero los movimientos individuales dependen de cada edil y de sus partidas.

También destacó que la ciudadanía recurre a los ediles con frecuencia, solicitándoles presencia en el territorio:

“Todos los días recibimos mensajes: ‘edil, ¿puede venir hasta acá?’, ‘¿puede ver este problema?’. Y es lógico: la gente quiere que uno esté”.

Ante cuestionamientos sobre el uso de fondos públicos, Correa enfatizó que las partidas son legales y están previstas en el presupuesto departamental:

“No hay inconstitucionalidad porque no es un salario. Es una partida de funcionamiento. Son dos cosas distintas”.

Explicó que, si bien las partidas de libre disposición no requieren rendición, sí se rinde combustible cuando corresponde, y existen mecanismos internos que controlan los gastos asociados a actividades específicas.

“Si mañana se detecta una irregularidad de alguien, se investiga a esa persona. Lo que no se puede es generalizar y meter a todos en la misma bolsa”.

El edil insistió en que los mecanismos existen, pero que el problema surge cuando se pretenden trasladar percepciones individuales o casos aislados al conjunto del sistema.

Correa cuestionó la dimensión que tomó la polémica a raíz de los dichos de un edil, y sostuvo que la discusión pública ha derivado en una deslegitimación generalizada del rol:

“A veces en redes se instala eso de ‘¿para qué están los ediles?’ Y si seguimos ese criterio, sigamos preguntando para qué están los diputados, los senadores, para qué está todo el sistema democrático”.

Para el edil colorado, ese discurso deteriora la confianza de la ciudadanía y desconoce el trabajo cotidiano de los representantes.

Consultado sobre la comparación entre lo que gana un director y la partida de un edil —tema que agitó el debate público— Correa fue categórico:

“Se compararon cosas que no son comparables. Un director tiene un salario, un edil tiene una partida. Son funciones y responsabilidades distintas. Eso debió aclararse”.

En cuanto al monto actual de las partidas, confirmó que ascienden a 46.000 pesos, una cifra que, según afirmó, está congelada desde hace años.

Frente a quienes cuestionan esa cifra en comparación con los ingresos de jubilados o trabajadores, respondió:

“Si empezamos a comparar así, cerremos la Junta. Pero después la gente necesita que uno vaya, que acompañe, que gestione. Un edil humilde no podría hacer nada si no tuviera una partida”.

Respecto al debate sobre aumentos, Correa fue prudente y señaló que recién analizará la propuesta cuando ingrese el presupuesto:

“No sé qué va a presentar el Ejecutivo. Cuando llegue lo estudiaré. No se trata solo de si aumenta o no aumenta: hay que ver cómo se modifica y por qué”.

Fue firme, sin embargo, en rechazar la idea de bajar sueldos o partidas como forma de equiparación:

“Equiparar para abajo le hace mal a la sociedad. Hoy se critica que el Presidente gane 400.000 pesos. Pero es el Presidente de la República. No podemos querer que gane lo mismo que un gerente de empresa. Son razonamientos que no ayudan”.

Durante la entrevista, Correa recibió a los periodistas en su casa, donde estaba reunido con un colega trabajando en un tema que se trataría esa misma noche en la Junta.

Ese hecho sirvió de ejemplo para reforzar su postura:

“Ustedes podrían haberme encontrado tomando mate, pero no: estoy trabajando en mi casa. El trabajo del edil no es solo sentarse en la sesión. Hay mucho que se hace por fuera, y la gente no siempre lo ve”.

El edil recordó gestiones realizadas durante años en los que aún no ocupaba un cargo, para ejemplificar la dimensión del trabajo territorial:

“Hice 1.400 kilómetros en un día para lograr una resonancia para un vecino. Gasté más de 15.000 pesos. Eso nadie lo ve”.

Dijo también que muchos ediles cumplen funciones similares, aunque no trasciendan públicamente.

Sobre el final, Correa reiteró su preocupación por el impacto que estas polémicas tienen en la imagen del cuerpo legislativo departamental:

“No está bueno generalizar. Si alguien actúa mal, que responda. Pero decir que todos los ediles no hacen nada, o que cobran por no trabajar, es injusto y daña el sistema”.

Aseguró que su compromiso es con la gente y que su deber es cumplir con las gestiones que le solicitan:

“Yo sé lo que hago. Hablo por mí. Estoy a disposición del vecino y lo hago con responsabilidad”.

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