El apicultor artiguense Pablo Montero aseguró que los recientes temporales registrados en el departamento de Artigas provocaron escasas afectaciones al sector apícola, aunque advirtió que el pronóstico de una primavera con abundantes precipitaciones obliga a los productores a tomar medidas preventivas para proteger los apiarios.
Montero explicó que, si bien los fenómenos meteorológicos extremos suelen generar daños importantes, en esta oportunidad las pérdidas fueron mínimas debido a la época del año.
«Por suerte afectó relativamente poco. Siempre el exceso de lluvias, los fuertes vientos y las tormentas castigan mucho la floración, que es lo primero que se resiente. Pero en este momento las abejas todavía están saliendo de la invernada y aún no están trabajando sobre la floración de primavera, por lo que el impacto fue menor», señaló.
El productor indicó que otro de los riesgos habituales durante los temporales es la caída o el destape de colmenas. Sin embargo, afirmó que en Artigas no se registraron reportes de daños significativos.
«Lo primero que hace un apicultor después de una tormenta, cuando el estado de los caminos lo permite, es recorrer los apiarios para verificar que no haya colmenas caídas o destapadas. En Artigas, por suerte, no tuvimos reportes de ese tipo», comentó.
No obstante, precisó que la realidad fue diferente en departamentos vecinos.
«En Salto sí supimos de varias colmenas que fueron derribadas por los fuertes vientos e incluso de árboles que cayeron sobre los apiarios, provocando la pérdida de algunas unidades productivas», agregó.
Actualmente, el sector atraviesa la etapa de salida de la invernada y comienza los trabajos de preparación para la próxima primavera, período clave para la producción apícola.
En ese contexto, Montero recordó que los productores disponen de los últimos días para presentar la *declaración jurada apícola, trámite obligatorio cuyo plazo vence el 31 de julio.
«Quienes todavía no la realizaron aún están a tiempo. Es muy importante cumplir con este trámite para no quedar en omisión, porque después pueden surgir inconvenientes para la extracción y comercialización de la miel», explicó.
El apicultor señaló que quienes presentan la declaración fuera de plazo deben solicitar la reapertura del sistema para regularizar su situación, quedando registrados con antecedentes de incumplimiento.
Además, recordó que mantener la documentación al día suele ser un requisito considerado al momento de acceder a beneficios o programas de apoyo destinados al sector.
Montero manifestó su preocupación por los anuncios de una primavera con mayores precipitaciones y eventos climáticos extremos para el norte del país.
«Eso realmente preocupa. Habrá que empezar a tomar recaudos para minimizar los riesgos», sostuvo.
Entre las recomendaciones mencionó la necesidad de trasladar los apiarios a lugares de más fácil acceso, considerando que el barro puede impedir el ingreso a los campos durante largos períodos.
También aconsejó elevar las colmenas mediante bases para reducir los efectos de la humedad, asegurar los techos con sistemas de flejes o amarres para evitar que el viento los desprenda y revisar la ubicación de los apiarios para disminuir posibles daños.
«Si una colmena está correctamente sujetada, aunque el viento la vuelque, permanece cerrada y protegida, evitando que quede expuesta a la intemperie hasta que el productor pueda llegar al lugar», explicó.
Finalmente, Montero destacó la importancia de contratar seguros específicos para la actividad apícola, una herramienta que todavía tiene escasa utilización entre los productores.
«Los seguros apícolas cubren pérdidas ocasionadas por tormentas, vientos fuertes y otros eventos climáticos. Además, cuentan con un subsidio importante por parte del Ministerio, por lo que representan una alternativa muy útil para proteger la producción», concluyó.