EN TRES MESES LOS COMBUSTIBLES AUMENTARON UN 20%

El empresario y referente del sector de distribución de combustibles, Gerardo Volpi, expresó su preocupación por el nuevo incremento en los precios de los combustibles dispuesto a nivel nacional, señalando que la medida tendrá consecuencias directas tanto para la actividad económica como para el bolsillo de los consumidores.

Volpi recordó que los nuevos valores comenzaron a regir desde el inicio del mes, con un aumento de 5 pesos por litro en las naftas y de 4 pesos en el gasoil, lo que representa una de las subas más importantes registradas en los últimos meses.

“Si analizamos los incrementos aplicados durante los últimos tres meses, estamos hablando de aumentos acumulados que rondan entre el 18% y el 20%, una cifra realmente significativa para cualquier sector de la economía”, afirmó.

Según explicó, el comportamiento del mercado internacional del petróleo continúa siendo uno de los principales factores que inciden sobre los precios internos.

En ese sentido, señaló que los conflictos geopolíticos y las dificultades en el tránsito marítimo por zonas estratégicas para el comercio mundial han generado incertidumbre en el abastecimiento y en la cotización internacional del crudo.

“Las consecuencias terminan trasladándose a toda la cadena productiva. El combustible es un insumo básico para el transporte y para la distribución de bienes y servicios, por lo que cualquier incremento termina impactando en el precio final que paga el consumidor”, sostuvo.

Volpi destacó que la ampliación de los descuentos del IMESI para las zonas fronterizas ha permitido mantener cierta competitividad frente a los precios de Brasil.

Explicó que el beneficio pasó de un descuento del 24% al 28%, reduciendo considerablemente la diferencia de precios que existía anteriormente.

“Hoy la diferencia con Brasil oscila entre tres y cinco pesos por litro, dependiendo de la cotización del real. Eso nos permite seguir siendo competitivos y mantener parte del movimiento comercial en la frontera”, señaló.

No obstante, advirtió que más allá de los beneficios fiscales vigentes en la frontera, el aumento general de los combustibles sigue afectando a toda la población uruguaya.

“La nafta está rondando los 93 pesos por litro al precio de surtidor. Son valores muy elevados que terminan repercutiendo en todas las familias y en todas las actividades económicas del país”, indicó.

Consultado sobre la comparación con los combustibles comercializados en Brasil, Volpi destacó que existen diferencias importantes en la composición de las naftas.

Explicó que Brasil utiliza actualmente una mezcla con aproximadamente un 30% de alcohol etílico por litro de combustible, porcentaje que se encuentra cerca del máximo permitido por las normativas internacionales sobre biocombustibles.

“Brasil es un gran productor de alcohol y hace años dejó de fabricar vehículos exclusivamente a alcohol, por lo que gran parte de esa producción se incorpora a la mezcla de las naftas. En Uruguay, en cambio, la proporción de alcohol es considerablemente menor, lo que se traduce en un mejor rendimiento del combustible”, afirmó.

Respecto al gasoil, Volpi sostuvo que actualmente los precios se encuentran relativamente equilibrados con los del mercado brasileño, aunque advirtió que el verdadero problema radica en el costo final que deben afrontar empresas y consumidores.

Explicó que, en algunos casos, determinadas empresas logran compensar parte del costo mediante mecanismos de deducción tributaria, pero que para el consumidor común el impacto de las subas es directo.

“El problema no es solamente para el sector productivo. El combustible es un componente esencial para la movilidad de toda la población. Hoy muchas empresas de transporte liviano, taxis y servicios funcionan con nafta, por lo que el aumento afecta a una gran cantidad de actividades”, señaló.

En cuanto a la posibilidad de nuevos ajustes en los próximos meses, Volpi indicó que la situación dependerá principalmente de la evolución del precio internacional del petróleo y del comportamiento del dólar.

Sin embargo, destacó que durante los últimos días se registró una baja en la cotización internacional del barril de crudo, situación que podría generar cierta estabilidad en el corto plazo.

“En los últimos días el petróleo se mantuvo por debajo de los 100 dólares por barril e incluso cerró cerca de los 95 dólares. Si esa tendencia continúa y el dólar permanece estable, existe la posibilidad de que no tengamos nuevos aumentos a fin de mes”, explicó.

El referente del sector también hizo referencia a los informes técnicos elaborados por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA), señalando que las recomendaciones realizadas por el organismo no coincidieron con el ajuste finalmente aplicado por el Poder Ejecutivo.

Según indicó, los informes técnicos sugerían un incremento menor para las naftas e incluso una reducción en el precio del gasoil, situación que finalmente no fue contemplada.

“Lo que genera interrogantes es cuáles son los criterios que se están utilizando para definir los ajustes. Si el organismo regulador realiza un estudio técnico durante todo el mes y presenta determinadas recomendaciones, resulta lógico preguntarse por qué luego se aplican aumentos significativamente superiores”, manifestó.

Finalmente, Volpi reiteró la preocupación existente dentro del sector por el impacto que las sucesivas subas pueden tener sobre la actividad económica y el consumo.

“Lo que más preocupa es que estos incrementos terminan trasladándose a toda la cadena de costos. Al final, quien termina absorbiendo el impacto es el consumidor, y eso afecta directamente la economía de las familias uruguayas”, concluyó.

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