El Centro de Atención y Rehabilitación Ecuestre (CARE) continúa desarrollando sus actividades durante 2026 con una importante concurrencia de usuarios y mantiene abiertas las inscripciones para quienes necesiten acceder a sus servicios de equinoterapia.
El encargado del centro, Sargento Pablo Pintos, informó que las actividades comenzaron en los primeros días de marzo y que actualmente asisten 67 alumnos provenientes de distintas instituciones del departamento, entre ellas ACRIDA, TAPAC, la Asociación Down, la Escuela N.º 31.
Pintos destacó que el caballo constituye la herramienta principal del tratamiento terapéutico, ya que sus características permiten trabajar diferentes aspectos del desarrollo de cada paciente, contribuyendo a mejorar su calidad de vida de acuerdo con la patología que presente.
Entre los principales beneficios de la equinoterapia, señaló que favorece el desarrollo emocional, comunicacional, motriz, neuromuscular, cognitivo y social. Además, resaltó la importancia de la integración que se genera durante las actividades, permitiendo a los usuarios compartir con otras personas y disfrutar de un entorno natural que también forma parte del proceso terapéutico.
En cuanto a las inscripciones, el responsable del CARE indicó que todavía existen cupos disponibles para nuevos usuarios. Las clases se desarrollan los martes, miércoles y jueves, de 8:00 a 11:00 horas, y los interesados pueden acercarse directamente al centro para recibir información.
Respecto a la documentación requerida, explicó que el trámite es sencillo. Deben presentar la cédula de identidad, una derivación médica o receta, mientras que el resto de la documentación es gestionada por el propio equipo del CARE mediante los formularios correspondientes.
Finalmente, Pintos valoró el constante apoyo de los medios de comunicación en la difusión de la tarea que realiza la institución, lo que ha permitido que más familias conozcan el servicio y se acerquen en busca de atención. En ese sentido, señaló que durante este año se ha registrado un incremento en el ingreso de personas con diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), una realidad que marca buena parte de la demanda actual del centro.