Paso Aguirre es un pequeño paraje rural de Durazno que se encuentra a 70 km de la capital departamental. Allí una familia espera por la reapertura de una escuela rural que cerró en 2019.
Como lo llevan, vuelven, luego lo van a buscar y retornan a la casa, en total recorren 80 kilómetros cada día para que el niño pueda concurrir a clases.
El tema llegó a la Junta Departamental y la edil nacionalista Anabel Fuentes se hizo eco de la situación de esta familia. «Estamos hablando del derecho a la educación de nuestros niños del interior profundo sin igualdad de oportunidades», expresó.
Inspección departamental de Primaria en Durazno aseguraron que la solicitud fue elevada el año pasado.