La inseguridad volvió a instalarse como una preocupación central en el Paseo de los Feriantes. Así lo expresó Waldemar Gularte, uno de los referentes del colectivo, al referirse a los reiterados hechos de vandalismo que afectan a los locales donde los trabajadores comercializan sus productos.
Según explicó, el espacio venía mostrando mejoras visibles. “Se venía trabajando bien, se había arreglado y había personas encargadas de la limpieza y de la infraestructura”, señaló. Sin embargo, esos avances se vieron abruptamente interrumpidos cuando desconocidos provocaron destrozos en las instalaciones. “Rompieron todo”, resumió con preocupación.
Consultado sobre posibles soluciones, Gularte recordó que en su momento se había dispuesto un sereno para cuidar el predio, pero la medida no prosperó. El trabajador fue agredido en varias oportunidades, lo que hizo inviable la continuidad de esa tarea. En cuanto al apoyo policial, reconoció que existe presencia y que se logra dispersar a quienes generan disturbios, aunque el problema persiste: “Los corren, pero al rato están de nuevo”.
Ante este escenario, los feriantes analizan una alternativa más estructural: cerrar el entorno con rejas para limitar el acceso durante la noche. No obstante, el referente aclaró que se trata de una inversión elevada, difícil de afrontar sin apoyo externo.
Respecto a la situación comercial, Gularte indicó que, pese a las dificultades, quienes sostienen las ventas son principalmente los vecinos de los barrios, que continúan acercándose al paseo y apoyando a los feriantes.
La inseguridad, el vandalismo y la falta de soluciones de fondo mantienen en alerta a quienes día a día trabajan en el lugar, a la espera de respuestas que permitan recuperar la tranquilidad y proteger una fuente de trabajo que consideran esencial.