Diego Camargo, padre de uno de los jóvenes cuyos comercios fueron allanados en el marco del operativo realizado por el Ministerio del Interior y Aduanas en Artigas, cuestionó duramente el procedimiento policial y sostuvo que su hijo fue vinculado injustamente a una investigación sobre contrabando de cigarrillos.
Al comenzar la entrevista, Camargo afirmó que deseaba realizar una aclaración pública porque, a su entender, la conferencia de prensa brindada por el jefe de Policía y los comunicados difundidos posteriormente generaron la percepción de que se había desarticulado una organización dedicada al contrabando de cigarrillos en gran escala.
Según expresó, el comercio de su hijo es un local de venta de bebidas y no tenía relación con las cantidades de cigarrillos que fueron mencionadas públicamente por las autoridades.
«Mi hijo no tenía ninguna vinculación con esas grandes cantidades de cigarros», afirmó.
Camargo sostuvo además que el Ministerio del Interior suele realizar procedimientos que terminan afectando a comerciantes y personas que, según su visión, no están vinculadas a los principales objetivos de las investigaciones.
Durante la entrevista, el entrevistado afirmó que el verdadero objetivo de las autoridades debería ser combatir situaciones de corrupción dentro de la propia institución policial.
En ese sentido, señaló que los problemas en el Ministerio del Interior vienen desde administraciones anteriores y mencionó expresamente a los exministros del Interior Eduardo Bonomi y Luis Alberto Heber, además de cuestionar la situación actual de la cartera.
También recordó casos de jerarcas policiales de Artigas que terminaron siendo investigados y condenados por actividades ilícitas.
«¿Usted se acuerda de qué jerarquías policiales se quitaron el uniforme jerárquico y pasaron a vestir aquella camiseta con rayas horizontales?», expresó, en referencia a exjerarcas policiales procesados por la Justicia.
Asimismo, cuestionó la actuación del sistema judicial e hizo referencia a «Carlos Díaz y Negro», señalando que, a su entender, cuando se trata de personas vinculadas al poder político las investigaciones avanzan con lentitud, mientras que los ciudadanos comunes reciben un tratamiento diferente.
Uno de los aspectos centrales de sus declaraciones estuvo vinculado al nombre otorgado al procedimiento policial, denominado «Operación Alquitrán».
Camargo sostuvo que el nombre del operativo terminó asociando públicamente a su hijo con actividades ilícitas que, según afirma, no cometió.
En ese contexto, realizó una comparación simbólica y manifestó que él llamará «oficial Asfalcote» a uno de los funcionarios policiales que, según sostiene, tuvo participación relevante en el procedimiento.
Explicó que eligió ese apodo porque tanto el alquitrán como el asfalcote son materiales utilizados para ensuciar superficies, y afirmó que, desde su punto de vista, el operativo terminó «ensuciando» la imagen de personas que no estaban involucradas en los hechos investigados.
«Ellos pusieron el nombre Alquitrán y yo le voy a poner el mote de oficial Asfalcote», declaró.
Según explicó, el mote no fue utilizado como una identificación formal de ningún funcionario, sino como una crítica simbólica al accionar que denuncia.
Camargo afirmó además que uno de los jerarcas presentes durante el procedimiento le manifestó que el operativo originalmente no estaba dirigido contra su hijo.
A partir de esa afirmación, cuestionó la posibilidad de que funcionarios policiales puedan influir o modificar el rumbo de una investigación.
«Eso no era para mi hijo», aseguró que le expresó un integrante del operativo.
El entrevistado señaló que, si efectivamente ocurrió un cambio en los objetivos de la investigación, corresponde que existan explicaciones claras por parte de la Policía y la Fiscalía.
En uno de los pasajes más duros de la entrevista, Camargo comparó el accionar de determinados funcionarios con figuras como las de Campos Hermida y Víctor Castiglioni.
Según expresó, algunos funcionarios policiales parecen actuar creyéndose «Campos Hermida o Castiglioni», en referencia a prácticas que, a su entender, resultan incompatibles con un sistema democrático.
Camargo también se refirió al impacto personal del procedimiento.
Manifestó que su hijo se encuentra afectado por la situación y reconoció que fue especialmente doloroso verlo esposado durante el allanamiento.
Asimismo, criticó el despliegue policial utilizado en el operativo.
Según relató, participaron más de treinta efectivos armados para intervenir en un comercio donde se encontraban un hombre, una mujer y dos niños.
A su entender, existe una contradicción entre ese nivel de despliegue y las dificultades que frecuentemente se mencionan para actuar en zonas donde operan organizaciones vinculadas al narcotráfico.
Sobre el final de la entrevista, Camargo aseguró que continuará expresando públicamente sus opiniones y denuncias.
«A los que piensan que con esto me van a amedrentar, están equivocados», afirmó.
Finalmente, aclaró que sus críticas no están dirigidas contra toda la Policía como institución, sino contra determinados funcionarios.
«Esto no va contra la Policía. Va contra la persona que porta el uniforme cuando no honra la institución que representa», concluyó.