El apicultor Mario Arbiza destacó las expectativas positivas que existen en el sector tras la habilitación de exportaciones de miel uruguaya hacia la Unión Europea, situación que, según indicó, podría generar una mejora importante en los precios y beneficiar especialmente a los productores del norte del país, entre ellos los de Artigas.
Arbiza explicó que el año pasado el kilo de miel llegó a pagarse en torno a 1,20 dólares, mientras que actualmente las perspectivas son mucho más alentadoras. “La expectativa entre los apicultores es que el precio no baje de los dos dólares por kilo”, señaló. En ese sentido, remarcó que las mieles monoflorales de eucaliptus, muy valoradas en mercados internacionales como Europa, Estados Unidos y Canadá, ya alcanzan valores de hasta 2,25 dólares por kilo, mostrando una recuperación sostenida desde fines del año pasado.
El productor indicó que empresas exportadoras como ORIPEX y NECTARBEE, principales compradoras de miel en la región, manejan previsiones optimistas sobre el impacto que tendrá esta apertura comercial para el producto uruguayo. Según explicó, la miel nacional cuenta con un importante reconocimiento en los mercados internacionales debido a su calidad y características naturales.
Además del escenario favorable en materia de exportación, Arbiza destacó que la producción de este año fue especialmente buena gracias a las condiciones climáticas. La primavera registró un excelente desarrollo floral y eso permitió obtener altos niveles de rendimiento en las colmenas.
En referencia al movimiento económico que genera la actividad, mencionó el crecimiento que han tenido las plantas de extracción de miel en la zona de Tranqueras, departamento de Rivera. Allí funcionan varias salas de extracción que reciben producción de apicultores de distintos puntos del país, generando mano de obra y dinamizando la economía regional.
Como ejemplo, señaló que una de las plantas de extracción de la zona había procesado, hasta hace pocas semanas, alrededor de 600 tanques de miel de 300 kilos cada uno. La actividad nuclea a productores de diversas regiones, incluyendo empresas que trasladan miles de colmenas hacia el norte del país durante las temporadas de producción.
En el caso de Artigas, Arbiza estimó que actualmente trabajan entre 13 y 15 apicultores de mediana escala, con unas 4.000 a 5.000 colmenas activas. No obstante, sostuvo que el departamento tiene potencial para duplicar o incluso triplicar esa cantidad.
Sin embargo, advirtió sobre una de las principales preocupaciones del sector: la falta de recambio generacional. Según explicó, la mayoría de los apicultores actuales supera los 50 años y son muy pocos los jóvenes que se incorporan a la actividad.
El productor recordó que décadas atrás existían más instancias de capacitación y apoyo institucional para quienes deseaban iniciarse en la apicultura. En ese sentido, señaló que la Intendencia impulsaba cursos y jornadas técnicas con especialistas de gran trayectoria nacional, algo que —según manifestó— hoy prácticamente ha desaparecido.
Pese a ello, Arbiza entiende que la apicultura continúa siendo una actividad con enorme potencial productivo y económico para el norte del país, especialmente en un contexto internacional donde la miel uruguaya mantiene una sólida reputación por su calidad.